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La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Hoy capítulo 15


El coloradismo se transformó en un insaciable, sanguinario y despiadado inquisidor; persiguiendo a todos los ciudadanos que no se sometían a las directivas e imposiciones del poder. La persecución fue implacable, salvaje, brutal. Los puestos de trabajo de las entidades públicas fueron copados, en ellos se introdujeron netamente personal afiliado a este partido. Convirtió toda la administración del país en un instrumento al servicio del mismo partido, se apoderó de las finanzas nacionales; que las usufructuaba en un desmedido e incontrolable antojo. A pesar de tener también conflictos internos, los fue superando rápidamente y aunque se alzaron voces de protesta en la sociedad, pronto fueron acalladas. Una virtud emergía de éste partido, que era el de capear cualquier conflicto con extraordinario éxito, tal que lenta pero inexorablemente se fue aferrando fuertemente al poder hasta nuestros días, con un ideario doctrinario ideológico que iba del social populismo al mismísimo fascismo puro.

Una de las consecuencias más terribles fue, a causa de esta persecución, la sangría de una importante porción de la población del país, que encontró refugio en los países vecinos, y lo que constituyó en la mayor hégira que conocería probablemente toda la América; con el consecuente desarraigo de una parte demasiado importante de la población de la nación, llegando a conformar actualmente un respetable y considerable sector social, en mayor medida en la vecina República Argentina, donde han aportado sus esfuerzos, trabajo y cultura. Debido a las circunstancias que sobrevinieron posteriormente, este éxodo fue y es constante, continuando hasta nuestros días, por motivos ya sean económicos, ya sean políticos.

En el año 1954, dentro del único partido autorizado y habilitado, que era el colorado, el general Alfredo Stroessner Matiauda, tomó el poder, golpe de estado mediante, defenestró al presidente de turno, también de su partido, y a partir de allí, gobernó y administró el país ininterrumpidamente hasta el año 1989, que fue desplazado del poder, por facciones de su mismo partido, con otro golpe de estado.

El régimen del general Stroessner que mediante un despiadado autoritarismo, con excesos y abusos del poder, se afianzó en el poder mediante elecciones fraguadas, con algunos partidos minoritarios, pagados y subvencionados por el propio régimen para que estos lo apuntalen y lo justifiquen, dándose una fachada de supuesto régimen democrático, siendo en su cruda realidad un sistema tiránico, dictatorial y despótico, donde no existían acepciones ideológicas si no la omnipresencia personal del dictador.

Uno de los pilares en que se basó el régimen stronista por tanto tiempo, fue el de la persecución implacable, tenaz y despiadada, a todo lo que osase oponerse a este, a sus actividades, dictámenes o designios, como así también, a quienes se atreviesen siquiera divulgar sus atropellos y arbitrariedades. Stroessner, aprovechando el clima hostil entre el Este y el Oeste, con sus cabezas visibles entre la NATO y el Pacto de Varsovia, aprovechó tácticamente estas circunstancias de la guerra fría, apelando a un rabioso anticomunismo, ganándose la complacencia y benevolencia de los países que se oponían a este sistema de gobierno.

Con la bendición de los Estados Unidos de Norteamérica y sus socios más cercanos de Occidente, dada la configuración mundial, por mucho tiempo hicieron la vista gorda a los abusos del poder, en pos de "cortar el avance del comunismo en América Latina", extendieron la venia a éste, con grandes préstamos monetarios, que abonado en estas concesiones; con un suave colchón financiero, se convirtió en uno de los dictadores más feroces que conoce la historia contemporánea del país, imponiendo la más despótica y férrea dictadura hasta ese entonces. Persiguiendo cualquier tipo de organización de cualquier índole, fin u objetivo.

Stroessner, embanderado con el anticomunismo, recorre los países de Occidente, solicitando en nombre de la patria, mantener y solventar el soporte económico para ella. Realmente su verdadera intención era el de seguir financiando los proyectos e intereses de su poderoso entorno. Es demasiada obvia la semejanza con actuales líderes africanos, ¿no?

Stroessner modificó la Constitución de la República según sus intereses, capricho y comodidad, a la medida de sus arbitrariedades; creando leyes represivas, permisivas y persecutorias, tal que exilió a grandes grupos de opositores, así como a intelectuales o trabajadores de la cultura. Sometió al país bajo su absolutismo total, tiránico y bestial.

Destruyó la base esencial de toda sociedad, que es la educación; a la cual manipuló, asfixió, y por último destrozó. En sus manos, la clase docente fue viendo decaer irremediablemente sus cualidades y destrezas. Impuso una nueva camada de maestros ineptos, de poca capacidad y jerarquía, sometidos a su vez a programas de enseñanza alienantes y vacíos de verdaderos contenidos.

La manipulación ideológica con fuerte concepción fascista, imponía a todo el país como, cualquier acontecimiento o suceso de la vida cotidiana, giraba en torno al régimen, más concretamente a la imagen y figura del "líder'; ya sean estas inauguraciones de cualquier índole, hazañas deportivas, o simples acontecimientos culturales. El sistema que presidía, creó e impuso una historia oficial propia.

Buscó figuras para mistificar como López y Bernardino Caballero, elevándolos a la categoría de héroes, afianzando y reforzando esto como base y sustento de su concepción totalitaria, y sobre los cuales giraba y gravitaba siempre su figura.

El mariscal Francisco Solano López, exaltado hasta el hastío como referente simbólico de la ideología fascista nacionalista; que conjuntamente con hazañas bélicas eran el eje doctrinario del sistema.

Afianzó el uso de la fuerza, de la delación, distribuyó por todo el territorio de la república cuerpos de soplones y espías. El control de la sociedad era absoluto. Asfixiante. Desesperante. Terrorífico. Estableció durante casi todo su mandato el estado de sitio, sin garantías constitucionales para todo ser humano que se encontrase dentro del territorio de la república.

Los puestos públicos de sanidad, de educación, policiales, militares, de administración fueron abarrotados por los leales a su gobierno, sin importar capacidad o idoneidad. Esto en esa cantidad de tiempo, de 40 años de manipulación, llevó al país a su total aniquilamiento moral. A su total ineptitud administrativa, convirtiéndolo en lo que es hasta hoy día, donde la administración pública se ha transformado en un coto cerrado, donde se desarrollan todo tipo de actos de corrupción, con absoluta y descarada impunidad, con delitos administrativos, corporativos y económicos, haciendo del país, un paraíso de la delincuencia nacional e internacional.

Un ejemplo de la sutil manipulación ideológica de las masas. Víctor Manuel Pecci, tenista, ante un logro deportivo, finalizada la competencia, debía ir a saludar a Stroessner, simbolizando que el logro deportivo era; debía ser dedicado a la figura del Presidente. Todo era extorsión y sometimiento. Todo giraba entorno a su persona, y el sistema que lo mantenía. (Gobierno, Partido y FF.AA., una perversa trilogía)

Mantuvo al cuerpo policial bajo sus directas órdenes, los transformó en un cuerpo de represión política. A estos, los mantuvo fanatizados, hambreados, con míseros sueldos, sin equipamientos mínimamente dignos para combatir la verdadera delincuencia; con poca formación ni destreza para descubrir los tremendos y graves ilícitos, como aquellos verdaderos delitos que su propio entorno cometía. Impuso la tortura, física y psicológica para perseguir a sus contrincantes y enemigos políticos, que correspondían a todos los espectros ideológicos y sociales, incluso miembros de su propio partido que se les oponían. Impuso en el país la delación, el soborno y la injuria. Así, actualmente, y bajo el imperio de lo que fue todo aquello, la corrupción, el prebendarismo, la incapacidad e ineptitud en los mandos y direcciones administrativas del estado, se enseñorean en el país, hecho que con todo el tiempo transcurrido es casi imposible cambiarlo en un lapso razonablemente corto. Se va a tener que esperar mucho tiempo para que el país resurja y salga del brete en que fue estancado.

Bajo el consentimiento irrestricto del régimen, el país se vio invadido por mafias tanto locales como extranjeras, que empleaban el país como base de operaciones para sus transacciones comerciales, nacionales e internacionales. Eran famosos los ex jerarcas nazis, los narcotraficantes, los delincuentes internacionales, que encontraron a Stroessner, un hombre de sangre teutona, un apoyo incondicional para escapar a los tribunales extranjeros que requerían de ellos. Así, la mafia, el tráfico y el comercio ilegal, la falsificación a escala industrial, y el narcotráfico se adueñaron y enseñorearon del país hasta nuestros días.

Algunos grupos de poder, creados y nacidos bajo el directo auspicio e influjo del régimen, mediante poderosos préstamos internacionales, que el mismo dictador lograba acceder gracias a su postura anticomunista; (la gran excusa para el sometimiento del país), desarrollaron emprendimientos de "progreso", donde hacer rutas, puentes, escuelas, hospitales, y otros "bienes sociales" para "el pueblo", les permitían dilapidar a estas facciones y sectores, fortunas exorbitantes sobre facturando todo lo que se hacía, incluso lo que no se hacía, o dejaba de hacer, que igual religiosamente se cobraban del erario público, o de los prestamos que graciosa y descabelladamente las entidades internacionales concedían en ese entonces. El nombre del dictador era ensalzado en cada acción u obra realizada, como atributo y capacidad de éste, en el manejo del país, alimentando y manteniendo con esto, la manipulación política e ideológica del pueblo a niveles que por mucho tiempo aún, el país lo va a seguir sufriendo y lamentando. Estas "obras de gobierno", endeudaron al país en cantidades monetarias extraordinarias, sin tener actualmente una valoración por lo menos aceptable de este despiadado e incontrolable despilfarro de dinero. Stroessner se empeño en la realización de grandes y gigantescas obras con los gobiernos de facto (gobiernos militares) de los países vecinos, prestos también para los negociados, como las represas hidroeléctricas, (Itaipú y Yacyretá), sin que el país actualmente, ni en un futuro medianamente cercano, tenga planificado el aprovechamiento de una mínima parte de esta extraordinaria producción energética, que en el primero de los casos ya lleva el tercio de vida útil. Se entregó bajo contratos desventajosos, a estos países vecinos, la venta del excedente de energía, a valores miserables, muy por debajo de su real valoración. Es más, millones de dólares fueron desviados a favor de los grupos corporativos que apoyados, respaldados, protegidos y asistidos por el sistema; en la actualidad constituyen poderosos factores de poder, que desestabilizan al país de acuerdo al juego de intereses que posean en el momento.

La ciudad de Puerto Presidente Stroessner, hoy Ciudad del Este, se convirtió en el centro de contrabando internacional más poderoso del subcontinente, llegando a tener un movimiento comercial tan extraordinario, igualados incluso al de grandes ciudades comerciales como Hong Kong o Miami. En esta ciudad, actualmente en decadente condición, debido a las disposiciones aduaneras de los países vecinos y a la concreción del Mercado Común, Mercosur, se realizaban todo tipo de transacciones. En ella se enclavaron poderosos e incontrolables grupos mafiosos, así como grandes carteles de traficantes, conformados en su mayoría por extranjeros, chinos, árabes y paisanos propios, dedicados en innumerables negocios sucios y fraudulentos, que mediante la comercialización a escala gigantesca de productos de contrabando, sin pagar franquicias, invadieron por décadas los mercados brasileños y argentinos, con productos de contrabando, reales o falsificados. Fueron billones de dólares en productos y mercaderías "permitidas" o prohibidas, como electrónicos, artículos de consumo, tráfico de drogas, de armas de guerra, de tráfico y trata de blancas, falsificaciones, copias, piratería comercial, etc.; que hicieron conjuntamente con la triangulación comercial "legal", se pudiese mantener en cierta medida desahogada las condiciones económicas internas del país; a pesar de la galopante anarquía económica reinante. El comercio ilegal venía desde la falsificación industrial de artículos de conocidas marcas como relojes, equipos electrónicos, informáticos, electrodomésticos, prendas de vestir, calzados, copias ilegales en cantidades gigantescas de discos compactos musicales, informáticos, películas, vídeos, etc., cuya distribución se ramificaba a todo el cono sur del subcontinente.

Esta coyuntural circunstancia de desahogo económico se debía al goteo significativo de este descomunal y gigantesco caudal de dinero, que nunca realmente ingreso al país, pero que en cierta medida cubría la angustiante carestía laboral del país, que conjuntamente con la construcción de la obra de Itaipú dieron en cierta medida el suficiente oxígeno al régimen, para desarrollar sus actos delictivos. Estos capitales que nunca ingresaron al país, fueron desviados a otros, como a los bancos caribeños o países tan benevolentes, complacientes y permisivos como el Paraguay, pero más seguros. El lavado de dólares, y las irregularidades cotidianas vividas en este descomunal e incontrolable mercado negro, ha hecho que, actualmente los gobiernos vecinos impongan a esta ciudad el merecido título de peligro latente en el área, debido a que también ella alberga a núcleos o grupos de terroristas fundamentalistas árabes, que ya realizaron varios actos y atentados en la Argentina, país con una fuerte emigración judía, blanco de sus actos criminales. Los ilícitos rayaron la bestialidad como la comercialización de niños donde el estado nunca tomaban los recaudos pertinentes de control y seguimiento, creando la consecuente concepción de la posible venta de éstos para su uso en transplantes de órganos humanos.

La "rosca" con que se mantenía y sobre el cual se apoyaba Stroessner básica y esencialmente se dedicaba a todo tipo de tráfico y comercio ilegal. Como ejemplo está el tráfico de armas de todo tipo, que el Paraguay hipotéticamente compraba para uso y empleo doméstico, pero se desviaba, y se suministraba a la República de Sudáfrica, que por motivos del asumido apartheid interno, (racismo), se le tenía prohibido comerciar internacionalmente. No existieron negocios que no tuviesen fuertes desvíos de fondos, y donde estuviesen implicados personeros del régimen. A aquellos inversores que no comulgaban o no estaban en contubernio con el régimen, sencillamente se los presionaba, se los extorsionaba hasta torcerlos, a costo de importantes sumas de dinero, o bien, al sometimiento irrestricto a los antojos impuestos. La clase empresarial debía estar completamente sometida, incluso debían rendir pleitesía y genuflexión, si no quería tomar otro destino.

Stroessner creó alrededor de sí, un cinturón de hierro conformado por militares comerciantes, que metidos en innumerables ilícitos, dilapidaban fortunas considerables e inimaginables; constituyendo ellos en el mayor y mejor soporte del tirano. Todo esto, sumió al país a la distorsión de los valores, a la postración, al atraso como constante, a su destrucción tanto moral como cultural. Productivamente, el país que esencialmente se dedicaba a esta fatídica triangulación comercial; se fue estancando, atrasando, destruyendo inexorablemente, anulando al individuo como ser individual, pensante, racional, vacío de convicciones y anhelos colectivos.

La herencia de este descalabro es sumamente pesada; existen en la actualidad, extensas zonas del país que no cuentan con rutas pavimentadas, con asistencia sanitaria, con asistencia educativa, con servicios básicos sanitarios. El país a sido reducido a una calidad de vida con confort mínimo, miserable en comparación a sus vecinos próximos.

Todo este despilfarro y abuso sin límites, llevaron el grado de retardo y retraso del país a un extremo avergonzante, donde la clase campesina, base y sustento de todo el engranaje económico del país, (Paraguay no dispone de otros tipos de riquezas como minerales o fábricas de producción tecnológica, excepto la hidroeléctrica), está entre los más retrasados en calidad y capacidad de producción. A excepción de las grandes corporaciones agrícolas, generalmente conformadas por poderosos grupos económicos extranjeros, no existen agricultores; si campesinos, de tierra adentro, mínimamente adaptados y aptos para producir con una capacidad apenas rentable; donde generalmente cada cual se maneja con criterios y usos ya desterrados, rudimentarios y desactualizados.

La asistencia gubernamental es desviada hacia sectores políticos partidarios, e incluso en la mayoría de los casos, sencillamente no se presta ningún apoyo. La calidad de vida de aquellos que tienen tierras es del de disponer de arados de madera o de hierro, estirados por bueyes, descalzos, con casas de adobe, y piso de tierra, donde aquel que logra ir a la escuela, es muy probable que no finalice sus estudios, por motivos económicos u otra incapacidad.

Para dimensionar el grado de afectación, se puede nombrar una de ellas, que es la falta de yodo, causa de beber aguas no tratadas, de tajamares o de pozos, que afecta la capacidad de raciocinio, o aquella como la parasitosis, o la triste incapacidad para por lo menos cubrir una esencial alimentación básica mínima, que obligan al niño, incluso a acompañar en las tareas agrícolas a sus padres como un hecho totalmente aceptado. Otra penuria que sufren los campesinos es la invasión indiscriminada de las tierras por grandes oleadas de colonos brasileños, que se apropiaron de extensas zonas de territorio fronterizo.

Actualmente la invasión cultural en el nordeste del país, llega hasta a más de 100 kilómetros de la frontera con la República Federativa del Brasil; tierras donde el Paraguay carece de control real, y donde se afianza en una proporción respetable de territorio nacional, la cultura y raigambre brasileña, perdiendo presencia en territorios que tácitamente están bajo patrocinio político extranjero.

El fin del déspota más antiguo del continente hasta entonces, 35 años, actualmente queda Fidel Castro en Cuba, (con 30 años en el poder en ese entonces), se inicia con las movilizaciones populares de gremios estudiantiles, de obreros y campesinos en la década de los 80. Siempre hubieron conatos de movilización durante su régimen; pero eran rápidamente acalladas con sanguinaria crueldad. Pero en esta década, las condiciones internacionales habían cambiado notablemente, y Los EE.UU. modificaron su política luego de los hechos de Iran, Chile, Argentina, Tailandia, Brasil, donde los dictadores con saña estaban causando estragos en la población. Los gremios, tímidamente primero, creaban centrales gremiales independientes del sistema que durante años los tenían sometidos, y ganaban de a poco las calles respaldados y protegidos por la clase eclesial. Así, entre los estudiantes, a la FUP, le surgía la FEUP, entre los obreros, a la CPT, les surgían la CUT y la CNT; y los campesinos creaban también centrales gremiales regionales que se iban pronunciando cada vez con mayor fuerza y organización. Sin olvidar que las fuerzas políticas proscritas, iban organizándose cada vez con mayor capacidad de convocatoria y de activismo real.

A esto, se sumó algo trascendental; se acentuaba repentinamente el debilitamiento del sistema, con la fractura del partido colorado, donde buscando lealtades irrestrictas, bendice el atraco perpetrado por un sector del partido, los militantes combatientes stronistas, desplazando a los tradicionalistas, el ala más ideológica y afín a los postulados del partido.

En una convención del partido colorado, en agosto de 1987, para elegir las nuevas autoridades, son bloqueados los accesos al local de la Junta de Gobierno, (nombre bastante sutil con suave olor fascista, confundiendo a la ciudadanía, como si fuera una institución gubernamental; siendo algo netamente político partidario).

Con una grosera maniobra política, asumen los militantes la dirección del partido. El sector colorado tradicionalista es irradiado de la cúpula y del entorno del dictador, perdiendo aquellos beneficios y las sustanciales ventajas económicas de que gozaban cuando tenían el poder partidario.

Una vez los militantes se afianzaron en el poder, ante la debilitada condición de salud del anciano dictador, impulsaron la figura del hijo del mismo para sucederlo. El teniente coronel de Aviación Gustavo Adolfo Stroessner Mora, que más bien era un próspero empresario a la sombra de su padre, que un militar activo, con una nula capacidad política. Esto perturbaba aún más a los altos mandos de las FF.AA. que veían un peligro creciente en esta imposición política, ya que Gustavo era aún muy joven en el escalafón militar, y todos aquellos que jerárquicamente estaban por encima de él, serían dados de baja paulatinamente hasta catapultarlo al fin, en lo más alto de la cúpula castrense. Esta llegó a ser otra causa más que desencadenaría la caída del siniestro y obsoleto régimen.

Feliz Día de la Amistad Paraguay



Nuestra hija descubre dónde comenzó el Camino a Paraguay


La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Hoy capítulo 14

(14) El espejismo de la "Primavera democrática"

La era del "nuevo liberalismo" como los partidarios de Estigarribia solían llamarla se acabó inesperada y trágicamente en septiembre de 1940, cuando el presidente falleció en un accidente de aviación. La leyenda cuenta que al precipitarse el avión fatal, el presidente Estigarribia se abrazó con su señora esposa uniéndose así en la muerte como en la vida. Este héroe de guerra fue ascendido póstumamente a Mariscal, honor siempre rechazado por él mismo en vida.

Esperando controlar el gobierno a través de un militar más maleable, los liberales más ortodoxos nombraron al ministro de Guerra Higinio Morínigo como presidente de la República. Morínigo había ganado fama en Paraguay encabezando la expedición a Cerro Corá en 1936 para recuperar los restos del mariscal López. El aparentemente popular y siempre sonriente Morínigo demostró luego ser un político sutil con propia mentalidad y los liberales comprendieron que jamás lo podrían manejar arrepentiéndose luego. Habiendo heredado los poderes dictatoriales del mariscal Estigarribia, Morínigo prohibió a los febreristas y a los liberales rápidamente y se mofó abiertamente en la libre expresión y las libertades individuales. Un dictador sin partido político y sin partidarios, Morínigo sobrevivió políticamente a través de muchos años, a pesar de los innumerables complots en su contra, debido a su astuta influencia sobre un grupo de jóvenes oficiales militares que defendían importantes posiciones del poder. La época de Morínigo fue un caso muy interesante y peculiar en la historia política de un país que siempre se manifestó a través de bandos políticos.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial alivió la tarea de Morínigo en el Paraguay y mantuvo al ejército contenido porque estimuló la incesante demanda de productos de exportación paraguayos, como carne, granos y algodón, y alzó las ganancias exportadoras del país. Más importante aún, la política de los Estados Unidos hacia América Latina en este momento hizo a Paraguay elegible para recibir una buena ayuda económica. Una oleada de influencia alemana en la región y las inclinaciones pro nazis de los sucesivos gobiernos de la Argentina alarmaron a los Estados Unidos que buscaron destetar al Paraguay de las ambiciones de los alemanes y argentinos. Al mismo tiempo, los Estados Unidos buscaron reforzar su presencia en la región y siguieron su cooperación íntima con el Brasil, el rival tradicional de Argentina. Con este fin, los Estados Unidos proporcionaron a Paraguay cantidades regulares de fondos y suministros bajo un acuerdo del préstamo y arriendo con tal que los préstamos sean para obras públicas y ofreció asistencia técnica en agricultura y salud. El Departamento de Estado de EE.UU. aprobó lazos aún más íntimos entre el Brasil y el Paraguay y dio el viso bueno para financiar un proyecto de ruta entre ambos países diseñado para reducir la dependencia del Paraguay con la Argentina.

Mucho disgusto causó a los Estados Unidos cuando Morínigo se negó a actuar contra los intereses económicos y diplomáticos alemanes hasta el fin de la guerra. Los agentes alemanes habían convertido a muchos paraguayos con éxito a la causa del Eje. El primer partido nazi en América del Sur se fundó en Paraguay en 1931. Escuelas de inmigrantes alemanas, iglesias, hospitales, cooperativas de campesinos, grupos juveniles y sociedades caritativas se transformaron en partidarios activos del Eje. Todas esas organizaciones desplegaron las esvásticas y retratos de Adolf Hitler en forma llamativa. Las memorias del perenne ministro de Morínigo, Amancio Pampliega fueron muy detallistas y objetivas acerca de esas actividades amen de relatar con jugosos detalles la época que le tocó vivir.

No es ninguna exageración afirmar que Morínigo encabezó un régimen favorable al Eje. Grandes números de oficiales del ejército paraguayo y funcionarios del gobierno eran abiertamente simpatizantes del Eje. Entre estos funcionarios, el jefe de la policía nacional bautizó a su hijo como Adolfo Hirohito como las personalidades del Eje. En 1941 el periódico oficial, El País, había adoptado públicamente la posición pro alemana. Al mismo tiempo, el gobierno controlaba estrictamente sindicatos obreros pro aliados. Los cadetes de la policía llevaban la esvástica y la insignia italiana de las fasces en sus uniformes. El ataque japonés contra Pearl Harbor en diciembre de 1941 y la declaración de guerra alemana contra los Estados Unidos dio la influencia necesaria a los yanquis para obligar a Morínigo a que se comprometa públicamente con la causa aliada. Morínigo retiró oficialmente relaciones diplomáticas con los países del Eje en 1942 pero no declaró guerra alguna contra Alemania hasta febrero de 1945 cuando ya estaba todo decidido en Europa. No obstante, Morínigo continuó manteniendo relaciones cercanas con el ejército argentino profundamente influenciado por los alemanes durante la guerra y proveyó un seguro asilo para los espías y agentes del Eje.

La concluyente victoria aliada convenció a Morínigo de que liberalizara su régimen. Paraguay experimentó una breve apertura democrática cuando Morínigo aflojó las restricciones de la libre expresión, permitió retornar a desterrados políticos y formó un gobierno de coalición. Las intenciones de Morínigo de dar un paso al costado no eran muy claras, sin embargo, hizo una alianza con duros referentes del partido colorado y su faccioso Guión Rojo, el grupo paramilitar colorado para revolver a la oposición. El resultado fue un fallido golpe de estado en diciembre de 1946 desatando una fea guerra civil en marzo de 1947.

Liderados por el coronel Rafael Franco, los revolucionarios eran una unión excéntrica de febreristas, liberales y comunistas unidos solo en el deseo de derrocar a Higinio Morínigo. El coloradismo ayudó a Morínigo a aplastar la insurrección pero el hombre que realmente salvó al gobierno de Morínigo durante las cruciales batallas era el comandante del regimiento de artillería "General Brúgez", un tal teniente coronel Alfredo Stroessner Matiauda. Cuando una revuelta en una base naval de Asunción colocó a un estratégico barrio obrero en manos rebeldes, el regimiento de Stroessner rápidamente redujó el área en puros cascotes. Cuando los cañoneros rebeldes amenazaron con bombardear la capital hasta hacerla rendir desde la Argentina, las fuerzas de Stroessner lucharon furiosamente y los dejaron fuera de combate.

A finales de la rebelión en agosto, un solo partido, el que estaba fuera de poder desde 1904, tenía mando casi total en Paraguay. Haciendo la guerra, se había simplificado la política eliminando a todos los partidos excepto el colorado y reduciendo el tamaño del ejército porque casi el setenta y cinco por ciento de los cuerpos de oficiales habían unido a los rebeldes, o sea, menos individuos estaban ahora en una posición para competir por el poder. Como sucede a menudo en el pasado, el coloradismo se escindió en facciones rivales. La línea dura (Guión Rojo) encabezada por el ardiente nacionalista tirando hacia la izquierda escritor y editor Natalicio González se oponía a las prácticas democráticas. La facción demócrata moderada liderada por Federico Chaves favorecía las elecciones libres y un arreglo para compartir el poder con los otros partidos. Con el retroceso de Morínigo, González lanzó al grupo Guión Rojo para amedrentar a los moderados, logrando así la candidatura presidencial por su partido. Siguiendo la tradición política paraguaya, ganó sin oposición alguna en los largamente prometidas elecciones de 1948. Sospechando que Morínigo no abandonaría tan fácilmente el poder en manos de González, un grupo de colorados y oficiales militares incluyendo a Stroessner, alejó a Morínigo del gobierno. Natalicio González no tardó en unirse con Higinio Morínigo en el destierro en 1949, victima de una intriga dentro de su partido y Federico Chaves se hizo presidente finalmente en 1950 cuando el ejército legó el poder a los colorados demócratas.

El Paraguay es un país de larga y rica tradición de historia oral. Partiendo de esa tradición existe la leyenda del arquitecto Tomás Romero Pereyra. Cuando se iniciaba la dictadura de Morínigo, no se sabía muy bien hacia donde apuntaba el nuevo mandamás del país. Varios miembros ultra colorados sospechaban que en caso de caos y desmembración nacional, se podría aprovechar una anexión del Paraguay de parte de la Argentina dominada bajo gobiernos de fuerte influencia militar desde 1930. Después de todo no sería muy descabellada la sospecha ya que los argentinos eran los únicos que ayudaron al Paraguay en toda la contienda del Chaco siempre bajo mesa. Romero Pereyra se dirigió hacia los brasileños solicitándoles ayuda financiera para refundar el viejo y disminuido partido colorado. De esa manera aparecieron los colorados con considerable fuerza extraída desde la nada para la guerra civil de 1947. Pese a los sucesivos presidentes colorados, éste personaje prefirió mantenerse detrás de la cortina pública oficiando de monje gris. Se decía que Stroessner le debía buena parte de su poder ilimitado dentro del partido colorado.

La política paraguaya se ajustaba en un cierto sentido. La Guerra del Chaco había encendido la revolución de Febrero '36 que a su vez ocasionó la caída del estado liberal e introdujo un retorno del nacionalismo paraguayo con profundas reverencias hacia el pasado dictatorial (fascismo). El resultado fue la constitución del año 1940 que devolvió desgraciadamente al ejecutivo el poder despojado por el liberalismo. Tras un breve romance con la democracia, sobrevino una guerra civil después de la Segunda Guerra Mundial para restaurar en el país al "partido de los lopiztas": el partido colorado. Mientras tanto, la influencia de las fuerzas armadas había aumentado dramáticamente en el concierto público: desde el fin de la Guerra del Chaco, ningún gobierno paraguayo ha subido al poder sin el consentimiento del ejército. Morínigo mantuvo el orden restringiendo severamente las libertades individuales pero creando así un peligroso vacío político ya que él mismo no respondía a partido alguno sus cuentas. Cuando intentó llenarlo con el partido colorado, hizo dividirlo en dos y ninguna facción podía encaramarse al poder sin ayuda castrense. La institución unipartidista, el privilegiar el orden sobre las libertades políticas y la acepción del ejército como árbitro político final crearon las condiciones que favorecieron el avenir de una larga noche… el régimen de Alfredo Stroessner Matiauda.

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Hoy capítulo 13


De muchas maneras la Guerra del Chaco actuó como un catalizador para unir la oposición política con los obreros y campesinos que fueron elementos cruciales para una revolución social. Después de la tregua de 1935 retornaron a casa miles de soldados y lo que quedó del ejército regular tuvo que patrullar las líneas delanteras. Esos soldados que compartieron peligros y vericuetos bélicos estaban resentidos con los liberales a quienes creían ineptos e incompetentes manejando el país durante la guerra. Daban testimonio del estado miserable del ejército paraguayo (pese a que sus escasos recursos fueron muy bien aprovechados al máximo) y fueron forzados en muchos casos a enfrentar al enemigo munidos sólo con machetes.

Después de todo lo que sufrieron, las diferencias políticas partidarias les parecían tan nimias. El gobierno enardeció a los veteranos al negarse a otorgar pensiones en 1936 mientras otorgó una pensión de 1.500 pesos oro por año a Estigarribia. El coronel Franco, en deber activo desde 1932, se convirtió en la cabeza de los rebeldes nacionalistas. La chispa final de la rebelión estalló cuando Franco fue desterrado por criticar a Eusebio Ayala: el 17 de febrero de 1936, unidades del ejército irrumpieron en el Palacio Presidencial y Ayala fue forzado a renunciar acabando así treinta y dos años de dominio liberal.

Fuera del Paraguay, la revuelta de Febrero '36 fue interpretada como una paradoja porque derrocó a los políticos que habían ganado la guerra. En cambio los soldados, veteranos, estudiantes y otros que se sublevaron sintieron que esa victoria había sucedido pese al gobierno liberal. Prometiendo una revolución nacional y social, el Partido Revolucionario Febrerista (PRF) normalmente conocido como el Febrerismo, puso al desterrado en la Argentina coronel Franco como presidente. El gobierno de Franco demostró ser serio sobre la justicia social desposeyendo más de 200.000 hectáreas de tierra para dárselas a 10.000 familias campesinas. Además el nuevo gobierno les garantizó el derecho de huelga a los obreros y estableció el día laboral de ocho horas. Quizás la contribución más duradera de ese gobierno afectó a la conciencia nacional. En un gesto de volver a escribir la historia y borrar siete décadas de vergüenza nacional de un plumazo con el guiño del coloradismo, Franco declaró a Francisco Solano López como un "héroe nacional sin ejemplar" porque se atrevió a enfrentar a las amenazas extranjeras y fue enviado un equipo a Cerro Corá para encontrar su tumba nunca marcada. Una vez encontrado el cuerpo, el gobierno lo enterró junto con su padre Don Carlos López en una capilla designada como el "Panteón Nacional de Héroes" y después erigió un monumento en su honor en Lambaré, la colina dominante de Asunción.

Al nuevo gobierno le faltó un claro programa a pesar del entusiasmo popular que saludó a la revolución del Febrero '36. Como síntoma de los tiempos, Franco empleaba el estilo Mussolini dando discursos desde un balcón. Pero cuando publicó su olorosamente fascista Decreto-Ley N° 152 que prometía una "transformación totalitaria" similar a aquellas en Europa, las protestas hicieron erupción. Los elementos juveniles e idealistas que colaboraron con el movimiento febrerista se sintieron anticuados en el esquema político y social de esa época y Franco se vio en profundos problemas políticos. El gabinete de Franco reflejó casi cada sector concebible de opinión política: había socialistas, simpatizantes del fascismo, nacionalistas, colorados y liberales cívicos. Un nuevo partido para apoyar al régimen, la Unión Nacional Revolucionaria, se fundó en noviembre de 1936. Aunque el nuevo partido abogaba por la democracia representativa, derechos campesinos y obreros y nacionalización de las industrias importantes, falló en sumar más apoyo a Franco. El presidente perdió pronto el apoyo popular ya que no logró mantener sus promesas hechas a los pobres porque no se había atrevido a expropiar propiedades de hacendados extranjeros mayoritariamente argentinos, para hacer realidad la sociabilización de las tierras. Además el liberalismo aún tenía apoyo militar influyente para el derrocamiento de Franco. Cuando Franco pidió a las tropas paraguayas que abandonen las posiciones avanzadas en el Chaco que se habían instalado desde la tregua de 1935, el ejército se sublevó en agosto de 1937 y devolvió al poder a los liberales.



El ejército, sin embargo, no tenía una opinión unificada sobre el febrerismo. Algunas intentonas advirtieron al presidente liberal Félix Paiva (antiguo decano de derecho en la Universidad Nacional de Asunción) que aunque los febreristas estaban fuera de poder, estaban lejos de estar muertos.

Entre tantas trifulcas políticas, se logró un buen resultado para terminar el viejo litigio chaqueño: se firmó la paz con Bolivia el 21 de julio de 1938, fijando los límites finales más atrás de las líneas militares paraguayas en ese entonces, pero ganando por cierto bastante territorio nuevo a los bolivianos aunque no se logró retener el río Parapití como frontera. En un plumazo, los resultados fueron positivos ya que desde la Independencia, el Paraguay no conseguía efectivizar su posesión sobre el Chaco entero por diversas razones: indios belicosos locales, la derrota en 1870 que priorizó la rápida normalización de la vida cotidiana, contener a la Argentina en sus pretensiones entre el río Verde y el río Pilcomayo, las pullas entre colorados y liberales... para al final lograr más tierra más allá del límite más generoso jamás propuesto con Bolivia en tiempos de paz (Pinilla-Soler, 1907) y quedar el puerto Bahía Negra bajo soberanía indiscutible paraguaya. A Bolivia se le cedió unos pocos kilometros del río Paraguay al norte del puerto Bahía Negra y la entera posesión del río Parapití para evitar su insastifacción (y probables y futuros deseos de una guerra revanchista) y demostrar que el Paraguay pese a la guerra no provocada por él y luego ganada demostraba interés en la hermandad con sus vecinos.

En 1939 el liberalismo sabía si quería permanecer en el poder tenía que escoger a alguien con estatura nacional como presidente. Eligio Ayala, probo hombre público indiscutido ya había muerto en 1930 entonces el general Estigarribia, el héroe de la Guerra del Chaco, fue su candidato natural.

Estigarribia que se encontraba en los Estados Unidos como enviado especial, comprendió rápidamente que debía adoptar muchas ideas febreristas para evitar la anarquía y exhibir señas de dialogo con los opositores. Eludiendo a los ultraliberales en el Congreso Nacional quienes se oponían a él, Estigarribia asumió "temporalmente" poderes dictatoriales en febrero de 1940, pero prometió que la dictadura se acabaría en cuanto una constitución realista y acorde a los tiempos fuera escrita.

Estigarribia persiguió vigorosamente sus metas. Comenzó un programa de reforma de tierra que prometía una pequeña parcela para cada familia paraguaya. Volvió a abrir la universidad, equilibró el presupuesto, financió la deuda pública, aumentó las reservas del Banco Central, llevó a cabo reformas monetarias y municipales y preparó planes para construir carreteras y obras públicas. Un plebiscito hecho en agosto de 1940 ratificó la constitución propuesta por Estigarribia que permaneció vigente hasta 1967. La constitución de 1940 prometió un "fuerte pero no despótico" presidente y un nuevo y fuerte estado de derecho pero expandió grandemente el poder a favor de la rama ejecutiva legitimando así una abierta dictadura.

La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Hoy capítulo 12


Cuando en junio de 1932 estallaron las primeras trifulcas, los bolivianos estaban absolutamente seguros de una rápida victoria. Su país era más rico y mucho más poblado que el Paraguay y sus fuerzas armadas eran más grandes, tenían un superior cuadro de oficiales y estaban bien entrenadas y bien provistas. Estas ventajas no fueron decisivas a causa del impresionante celo de los paraguayos defendiendo a su patria y que entendían que las bases de su nacionalidad tenían firmes raíces físicas. No podrían aceptar jamás que las pretensiones bolivianas abarquen exactamente la mitad de su territorio nacional. Los paraguayos, muy motivados, conocían perfectamente la geografía del Chaco que los bolivianos y por eso, de manera fácil pudieron infiltrarse en las líneas bolivianas, rodear fortines y capturar suministros. Contrariamente, los indios del Altiplano boliviano fueron reclutados en el ejército boliviano a fuerza pero que no tenían un genuino interés en la guerra y jamás se adaptaron al inclemente clima del Chaco como los nativos paraguayos. Como si fuera poco, el suministro entrecortado, los caminos pobres y las malas logísticas impedían la campaña boliviana. Los paraguayos se mostraron más unidos que los bolivianos, por lo menos inicialmente, como que el presidente Eusebio Ayala y el coronel Estigarribia trabajaron muy bien juntos.

Esa guerra cimentó el ascenso definitivo de la lengua guaraní como segunda lengua nacional debido al uso de la misma como código radial en el ejército. Como los bolivianos no repararon en ese detalle aparentemente nimio, no supieron luego hacer inteligencia contra el Paraguay.

El 15 de junio de 1932, los bolivianos iniciaron las hostilidades tomando el fortín Carlos A. López a orillas del lago estratégico Pitiantuta pero un mes después tropas comandadas por el capitán A. Palacios recuperaron esa posición con un terrible costo. Mas Bolivia tomó Boquerón que estaba a escasos kilómetros de Asunción más otros fortines menores. Paraguay solicitó tregua para conversar pero Bolivia fue decidida a ir más allá de todo.

En medio de una guerra, una admirable práctica democrática se puso en marcha: Guggiari (que hacía una segunda presidencia después de su renuncia) entrega el mando presidencial a Eusebio Ayala quien era conocido por su pacifismo pero ante la adversidad no dudó en anteponer su patriotismo. Puso a un civil, Justo Pastor Benítez en la cartera de Guerra y Marina, un caso insólito en medio de una contienda bélica. Luego otorgó el mando práctico de las tropas al coronel Estigarribia.

Sin pausas, Paraguay pasó a la ofensiva atacando Boquerón. Éste formidablemente defendido por los invasores fue rendido el 29 de septiembre de 1932 tras 20 días ininterrumpidos de combates duros, diversas escenas de heroísmo y enormes penurias. Fue la retirada general boliviana. El resto del país sintió eso como una gran inyección de moral positiva: vio que un ejército pequeño pero bien equipado de un país con escasos recursos había ganado una batalla. Desde Curupaity, Paraguay no había tenido una victoria tan resonante pero esta ocasión la sensación de ganar una guerra era muy cierta.

Bolivia tuvo que recurrir como comandante de sus tropas al general alemán veterano de la Primera Guerra Mundial, Hans Kundt. Logró parar la arremetida paraguaya en Saavedra pero fracasó en su ofensiva en Nanawa en enero de 1933.

Entretanto hubo mediaciones para la paz. Los EEUU propusieron un plan visiblemente favorable a Bolivia. Paraguay tuvo el tino de rechazarlo. De los vecinos, solo Argentina ayudaba bajo la mesa a los guaraníes con proyectiles, combustible y recursos varios. Hasta el futuro presidente argentino Perón, entonces mayor del ejército vecino, había sido coordinador de esos traspasos en Paso de los Libres en el sudoeste paraguayo vestido de coronel paraguayo para evitar una probable captura y fusilamiento como violador de la "neutralidad" argentina (a causa de esa colaboración, Perón años después fue general honorario del Ejército Paraguayo). Los chilenos y brasileños esta vez apoyaron en menor grado a Bolivia para crear un peso extra en el equilibrio del Plata. Días más tarde ya en febrero de 1933, Argentina y Chile propusieron un plan que esta vez Paraguay aceptó pero Bolivia no, confiada en Kundt. Mas el alemán se llevó una fea derrota militar en Toledo a fin de mes.

Paraguay declaró oficialmente la guerra el 10 de mayo de 1933. Eso ocasionó que Bolivia no pudiese aprovisionarse libremente a través del Pilcomayo y del Océano Pacífico a través de Chile.

Para julio de 1933, Bolivia lanzó un ataque generalizado contra varios fortines incluyendo la importante plaza de Nanawa. Fracasó con grandísimas pérdidas humanas. El enigmático y lacónico Estigarribia (descrito así por el gran Augusto Roa Bastos en una obra suya) sentenció una ofensiva con fines de exterminar el ejército boliviano.

Estigarribia ascendido a general (por primera vez el ejército nacional estuvo conducido por un general. No tendría otro luego durante la contienda), sitió a los bolivianos en Pampa Grande y Pozo Favorito en septiembre de 1933 para luego obligar en el 11 de diciembre de 1933 la entrega de las armas al grueso del ejército invasor tras una catalizadora victoria en Campo Vía. Enorme júbilo se despertó en el resto de la nación.

Hubo un armisticio que solo duró hasta el 6 de enero de 1934. Kundt fue destituido y reemplazado por el general Peñaranda. Los paraguayos no fueron lerdos y avanzaron hacia el norte siguiendo el río Pilcomayo. En marzo de 1934 los bolivianos sufrieron una derrota en Cañada Tarija pero se alzaron con su única victoria de la guerra: Cañada Strongest, la única mancha en la brillantísima carrera militar del futuro mariscal Estigarribia. Ballivián sobre el Pilcomayo y mirando hacia Argentina parecía inexpugnable y Estigarribia entendió que era mejor seguir andando hacia el norte dejándolo de lado y rodeándolo.

En el 16 de noviembre de 1934, el coronel Carlos Fernández ganó la importante victoria de El Carmen en territorio chaqueño considerado en ese entonces de Bolivia. Estigarribia se cuidó al mismo tiempo de opacar una incontenible contraofensiva enemiga. Consecuencia de esa batalla, Ballivián ya sin suministros se rindió, las tropas paraguayas siguieron yendo en pleno territorio boliviano y el presidente Salamanca fue depuesto por insatisfechos oficiales bolivianos.

Con los últimos restos del ejército boliviano se intentó un ataque más pero Estigarribia entendió que tomando antes los vitales pozos de agua de Yrendague en medio de un espantoso desierto ganaría algo importante. Así lo hizo gracias a su oficial Eugenio Garay y el desastre enemigo fue pavoroso. Así hubo vía expedita hacia el río Parapití antiguo límite colonial del Paraguay en ese entonces posesión (de facto) soberana boliviana a donde llegaron los guaraníes quienes partieron hace tres años atrás desde el ya lejano río Paraguay. Victoria consumada el 16 de enero de 1935. Todo el Chaco paraguayo y parte del territorio enemigo ya estaban en manos efectivas paraguayas.

El 16 de abril de 1935 caía Charagua, primera y única ciudad boliviana que sufrió los embates bélicos. Los bolivianos alarmados rebasaron a los paraguayos pero en Ingaví donde el 7 de junio de 1935 fueron derrotados.
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