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En el Paraguay, las mujeres no necesitaron de los hombres

“Tembi’u mesápe ha
kuña tupápe...”,
la vieja máxima
difícil de cumplir
en Paraguay.
Les recomiendo leer de principio a fin esta nota de abc


MIGUEL ANGEL PANGRAZIO ANALIZA LA ACCIDENTADA CONFORMACION HISTORICA DE NUESTRAS FAMILIAS


A partir de la explicación de su nueva obra “La situación jurídica de las personas”, en la que ofrece información valiosa sobre los derechos de las mujeres solteras con hijos, casadas separadas, viudas, concubinadas o unidas de hecho, Miguel Angel Pangrazio se remonta en esta entrevista a nuestros antepasados. Busca una explicación a la accidentada conformación de la familia paraguaya, influida por el exterminio en las guerras y enfrentamientos fratricidas, y últimamente por la alta migración, especialmente a España y Argentina.
–¿De qué se trata este libro, el número 55 de su cosecha?    

–Hoy día tenemos cada vez más centenares de conflictos legales de solteras con hijos, casadas, viudas, separadas de cuerpos, concubinadas, unidas simplemente de hecho. Con esta obra quise simplificar el trabajo de los que se encuentran en esta situación para encaminarlas a la solución más justa de sus conflictos. En general, la ley es clara.    

–¿Qué abarca?    
–Todo lo que básicamente se pueda presentar: la unión de hecho, la administración de los bienes de los concubinos, la demanda por separación de cuerpos, el matrimonio anulable y la acción de divorcio, los efectos de este sobre la patria potestad, la situación de los hijos extramatrimoniales...    

–Hay muchas separaciones...    

–Hetaiterei la divorciado. Antes no había divorcio. Había separación de cuerpo. Con la ley del divorcio (1991) ya se disuelve el vínculo matrimonial y los ex consortes quedan habilitados para contraer nuevas nupcias.    

–¿Qué pasa si se divorcia una pareja y en unos meses o  años se vuelven a unir? ¿Vuelve a su estado anterior el matrimonio?    
–Si no vuelven a contraer matrimonio, para la ley es concubinato. Tienen que volver a casarse porque ellos ya disolvieron el vínculo matrimonial.    

–¿Los amancebados qué son?    
–Es el concubinato. “Oñeamancebá”, dicen los paraguayos. Solamente pueden unirse en concubinato las personas que pueden casarse. Las que no están en posibilidad de casarse, para la ley son simples uniones de hecho.    

–¿Qué diferencia hay?    
–En el concubinato se presume la comunidad de bienes. La concubina hereda al concubino. Están bajo el mismo techo, tienen hijos.    

–¿Y la unión de hecho?    
–Ese es el caso de un señor casado. No se divorcia de su señora y se junta con una mujer. Como él tiene el impedimento del matrimonio, no puede casarse. Su mujer puede, pero él no. Esa es una simple unión de hecho. Si fallece el hombre o la mujer, no se heredan. No hay comunidad de bienes.    

– ¿Y si hay hijos?    
–Hijos sí heredan a los padres. Pero entre ellos ya no se heredan porque no son concubinos.    

–¿Y si hay bienes de por medio?    

–La ley no reconoce la calidad comunitaria de los bienes.    

–¿A qué se debe el interés hoy, de compilar leyes sobre este tema de las uniones y desuniones?    

–Hoy, desgraciadamente, con las migraciones, está más presente que nunca.

–Por los abandonos...
–La mayoría no sabe sus derechos. Una soltera tiene derecho a que el padre de su hijo aporte para su sustento. La ley le obliga a la prestación de alimentos.
    
–¿Desconocen o no quieren reclamar?    

–Hay todavía mujeres, como siempre muy orgullosas, que dicen también: “che naikotevêivoi la arriérore” (no necesito de la ayuda del hombre). “Che ambokakuaáta la chemembýpe” (yo le voy a alimentar). Antes, raras veces se reclamaba: “No reconoséi la itúa, che ambokakuaáta” (el padre no lo reconoce y yo lo voy a alimentar).    

–Orgullosa la mujer...    
–Orgullosa. Era la costumbre en el Paraguay...    

–El famoso arribeño, que dejaba el recuerdo y se mandaba a mudar...    
–Hay una antigua frase entre las mujeres del campo: “aníke pejedescuidá la arribéñogui” (cuidense de los visitantes).    

–Pájaro que come, vuela...    
–Péa ha’e (eso es). Okaru ha ohopa hese (come y se va). Y sobre todo después de la Guerra del 70...    

–El caso paraguayo debe ser distinto al de otros países, justamente porque las mujeres quedaron sin hombres...    
–Sí, señor. Es un caso distinto. La población masculina fue diezmada, casi aniquilada. Quedaron pocos hombres, y se tuvo que repoblar el país. Las mujeres hicieron ese trabajo.    

–¿Cómo hicieron?    
–Con mucha viveza. Las mujeres, lógicamente, querían tener hijos. Ya no importaba de dónde provenían los hombres o si estos ya tenían hijos en otra parte.    

–Quedaron a merced de las tropas extranjeras, brasileños...
–La paraguaya generalmente repudiaba al brasileño de por sí.

–¿Por qué?
–No querían tener hijos con brasileños salvo que fueran obligadas, violadas. Debe de ser porque eran en su mayoría gente de color, que vieron por primera vez y les asustaba. Además eran muy salvajes. Algunas abuelas decían que se prefería a los argentinos que a los brasileños o los uruguayos.    

–¿Por qué no los uruguayos?    
–Decían que los uruguayos eran también salvajes, tan brutales como los  brasileños. Por eso preferían caer prisioneros en manos de los argentinos. No mataban ni  violentaban como los uruguayos y brasileños. Tenían más sentido de humanidad...    

–¿Por qué habrá sido la diferencia?    

–Usted sabe que los brasileños negros vinieron a la guerra con la promesa de obtener la libertad. Tal es así que después terminar la contienda, a los pocos años, decretaron la liberación de los esclavos.    

–No es porque los paraguayos eran racistas.
–No era racismo. Era por los antecedentes de brutalidad. Los paraguayos tampoco fuimos tan santularios al invadir  Mato Grosso. Era la ley de la guerra. ¿Qué hicieron los rusos cuando tomaron Alemania (al finalizar la Segunda Guerra Mundial)? Ni las pobres ancianas alemanas se salvaban de la lascivia de los soviéticos. Las bajezas ocurren en la guerra.    

–¿Cómo repoblaron?    
–Después de la guerra comenzaron a venir los europeos inmigrantes, italianos en su mayor parte. No hay que olvidarse tampoco de los correntinos, que fueron bien recibidos. Los campos de Misiones quedaron sin hombres. Ellos ocuparon ese territorio. Se casaron, se concubinaron  y no se perdió esa mezcla hispano-guaraní, el mestizo. En Misiones hoy, de 100 familias, más del 50% tiene parientes correntinos.    

–¿Por qué la preferencia?    
–Y bueno, tenían nuestras costumbres. Hablaban guaraní. Además estaban los campos vacíos. Trajeron sus animales. Así se repobló. No se perdió la identidad. Hacia el año 1890, la población masculina no estaba ya tan diezmada. Ya había una generación. Había más clase media que exigía el matrimonio formal. A partir de ahí proliferó más la unión legal entre las parejas.    

–Después de la Guerra del Chaco, otra vez escasez...    

–Murieron 30.000 hombres. Otra vez se estimularon relaciones concubinales, fuera del matrimonio.    

–De ahí viene esa fama que tienen las mujeres, su carácter fuerte, autosuficientes... Se hablaba de matriarcado.    
–Matrilineal diría yo, porque el hijo sin padre estaba bajo la tutela de la madre, y la madre era severa: “aníke ne monda (no seas ladrón)”, “aníke ne tie’ÿ (no seas grosero), “aníke nde kaigue (no seas haragán)”. Faltaba el padre, pero no la autoridad.    

–Hasta en los países desarrollados, como España, se habla mucha violencia contra la mujer. Aquí parece que es al revés...    
–(se ríe) Los andaluces son descendientes de árabes. Las pobres españolitas que estaban sometidas a los árabes se convirtieron en sus esposas. No extrañaron que vinieran los españoles a seguir las mismas costumbres en el Paraguay. No olvide que los principales conquistadores españoles vinieron del sur..., los andaluces...    

–Un médico investigador paraguayo hizo un estudio en París a base de la extracción de sangre de paraguayos. Su resultado fue la prevalencia de sangre europea en un 80%, sobre la indígena...
–La mayoría de los paraguayos se asemejan más a los españoles. Muy pocos son los aindiados. Al cruzarse el español con la india predominó el español. La india guaraní era de carácter recesivo, no predominante como es la azteca, por ejemplo.    

Pero tampoco las indias se entregaban fácilmente. Acuérdese de la rebelión de la india Juliana. Hubo una conspiración para asesinar a los españoles y terminar con el sometimiento. Enterado (Domingo Martínez de) Irala, convocó a una reunión a los conjurados el Jueves Santo de 1539. Apresó a  los dirigentes carios y los hizo ahorcar. A partir de ahí  entregaron sus mujeres para atender la casa de los españoles y procrear.    

–Hasta hoy sigue la costumbre...    
–El general (Bernardino) Caballero reconoció 37 hijos.    

–Y bueno, de Stroessner se dijo que tiene 18 ó 28. De Lugo, todo lo que se dice...    
–Las mujeres querían tener hijos con Caballero. Era un hombre bello. Karia’y ne porãva. La paraguaya na’imembyséi la brasilero kambágui. Trataba de evitarlos. Pero si era blanco y lindo se metían con ellos, especialmente con la oficialada.    

–¿Hasta cuándo estuvieron aquí?    
–Los brasileños abandonaron Asunción en 1876 y los argentinos en 1878, después del laudo arbitral del presidente estadounidense Rutheford Hayes, quien falló a favor del Paraguay sobre la propiedad de la Villa Occidental, hoy Villa Hayes. Hayes ratificó nuestros derechos sobre el Chaco.    

–Eran los dueños del país y hacían lo que querían...    

–Bueno, los comandantes aprobaban que se derrocara un presidente o que se instalara otro. Recién cuando se fueron ellos, los compatriotas pudieron imponerse.    

–¿Hasta hoy día hay más concubinatos y uniones de hecho que matrimonios por la ley y por la Iglesia?    
–Así es. Habiendo inclusive una ley del divorcio, la gente prefiere no casarse sino emparejarse. De todos modos, ese es un fenómeno mundial. Nos vendrá de los árabes, de los españoles árabes, acostumbrados a tener varias mujeres, a no contraer matrimonio, no sé. Pero en el caso paraguayo, la costumbre es secular y proviene, como le dije, de la necesidad de repoblar el país después del exterminio en la Guerra del 70 y luego, la pérdida de 30.000 varones en la Guerra del Chaco.    

–Hubo un gran desequilibrio entre población femenina y masculina...    

–Ese desequilibrio es causa normal que el hombre haya tenido a lo largo de los tiempos más de una mujer, cuando las mujeres eran más que los hombres, lo cual no ocurre en otros países donde los hombres son más que las mujeres. Las estadísticas señalan que nacen 104 varones sobre 100 mujeres, a nivel mundial.    

–Hay más varones que mujeres en los nacimientos?   
–Sí. Hay una razón natural. Dicen que los hombres mueren más pronto que las mujeres.    

–Lo que perdimos bastante, de 10 años a esta parte, desde aquel nefasto gobierno “de unidad nacional” (1999) fueron las mujeres. La mayoría se fue a España. Se habla de más de 400.000...       
–La ausencia prolongada surte efecto jurídico. Es causa de divorcio. Las mujeres son las que más encuentran trabajo en el exterior. Las paraguayas son muy hacendosas.    

–¿Por qué se fueron?    
–Ha oiko’asy ningo ápe (pasan muchas penurias).    

–Dejan hasta a sus hijos...    
–Los gobernantes que tuvimos y que tenemos no tienen oficio para atraer inversiones y fomentar el empleo, para cumplir con esa vieja máxima: Tembi’u mesápe ha kuña tupápe...

 

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