Aquí aparecerán los Resultados de su búsqueda personalizada....

HÉROES OLVIDADOS, HÉROES IGNORADOS

No sé si lo conté alguna vez, pero soy un Ex Combatiente argentino de la Guerra de las Islas Malvinas. En mi país la gente no recuerda tanto a sus héroes, cosa que no sucede en Paraguay. En mis viajes a esa tierra maravillosa noté el profundo respeto y memoria  que tienen por los héroes de sus guerras. 
Les transcribo aquí una nota muy interesante, cuya lectura recomiendo completa:

lNTRODUCCIÓN

El Paraguay tiene muchísimos más héroes que lo que la gente cree.
Muchos murieron durante las guerras: militares, soldados o civiles.
Muchos no murieron en la lucha pero también fueron héroes.
Muchos fueron injustamente olvidados.
Muchos son injustamente ignorados.
Unos son los "Soldados Desconocidos" que existieron y sufrieron.
Otros no lucharon pero ayudaron a ganar la guerra.
Muchísimos fueron paraguayos, algunos fueron argentinos.
Inspirado en el libro de Federico Funes titulado "CHACO, sudor y sangre" sobre la actuación de un personaje imaginario al que bautizó "El Gringo Ferro" o "El Porteño", intentaré recordar parte de la contribución argentina al Paraguay durante la "Guerra del Chaco".
Hubo contribución oficial y contribución privada.
Ambas ayudaron a ganar la guerra.

La gran enseñanza dejada por la Primera Guerra Mundial de 1914 a 1918 fue que la Aviación Militar es el arma que decide el resultado de una guerra.
Durante el primer gobierno del doctor Eusebio Ayala, por 1923, se inició la formación de la Aviación Militar del Paraguay con la ayuda de instructores franceses y material provisto por la Misión Militar Francesa cuyo contrato terminó a fines del año 1929.
A partir de 1931, durante el gobierno del doctor José P. Guggiari en el Paraguay y del General José Félix Uriburu en la Argentina, la Misión Militar Argentina se hizo cargo de la formación de Pilotos y Mecánicos que al comenzar la guerra, en 1932, integraban un contingente básico capacitado para la cruenta lucha que sólo terminó en junio de 1935.
Tanto los pilotos como los mecánicos y los instructores fueron verdaderos héroes que, como el imaginario Juan Sebastián Ferro, de Federico Funes, se jugaban la vida diariamente volando bajo sobre las arboledas del Chaco, desafiando las balas de los fusiles máuser de los enemigos en los primitivos y ruidosos aviones Laté 25, llevando la correspondencia que sus parientes enviaban a los soldados, o en los pesados bombarderos Potez de la Aviación Militar Paraguaya, los Wibault de la Escuadrilla de Caza y posteriormente, gracias a la intermediación argentina entre Paraguay e Italia, los Fiat y los Caproni italianos, enfrentándose en batallas aéreas contra Vickers Vespa, Vickers Scout, los Curtiss o los Breguet de la bien equipada Aviación Boliviana El gobierno del doctor Guggiari, que había asumido en 1928, ya al año siguiente, como consecuencia del Tratado de Límites con el Brasil, enfrentaba gravísimos problemas políticos por el intento. de un golpe militar alentado por la izquierda revolucionaria, pero también enfrentaba un gran malestar popular por la pésima situación económica debida a las consecuencias del comienzo de la crisis mundial que se inició en 1929 en los Estados Unidos y se extendió al mundo entero, que fue aprovechada por las organizaciones de izquierda culminando con una gran movilización de estudiantes que el 23 de octubre de 1931 fue enérgicamente reprimida por el Coronel Arturo Bray, con trágicas consecuencias cuyo recuerdo perdura hasta la actualidad y es aprovechado anualmente por algunas organizaciones políticas.
En 1916 se produjo el descubrimiento de reservas petrolíferas en el Gran Chaco Boreal y unos años después Bolivia dio varias concesiones para explotarlo, entre ellas a la poderosa empresa petrolera norteamericana Standard Oil Co. of New Jersey, que tenía el inconveniente de la falta de acceso a puertos para exportar su producción, mientras que su feroz competidora Shell, de la compañía anglo holandesa Royal Dutch había puesto el ojo en el Chaco paraguayo, con acceso al Río Paraguay.
Si bien los gobiernos de Bolivia y de Paraguay habían firmado acuerdos para mantener el statu quo en la región, la construcción de varios fortines militares por parte de ambos países originaron desconfianzas mutuas y algunos enfrentamientos militares de diversa gravedad, a lo que se agregaban los intereses contrapuestos de estas dos grandes empresas que reactualizaban antiguos roces entre Bolivia y Paraguay que derivaron en el estallido de la sangrienta "Guerra del Chaco", en la que murieron 80.000 hombres entre bolivianos y paraguayos.
En esa época la situación política, económica y social de la Argentina también era complicada como consecuencia del pésimo gobierno del radical personalista doctor Hipólito Yrigoyen y su derrocamiento el 6 de septiembre de 1930 por el General José Félix Uriburu, a lo que se agregaban. los efectos de la gran crisis mundial que había paralizado la casi totalidad de exp'ortaciones de cereales y carne produciendo la quiebra de tradicionales productores, crisis en los frigoríficos, la paralización del comercio y la construcción y una enorme desocupación con sus consecuencias de pobreza, miseria y hambre en el país que era uno de los mayores productores de alimentos del mundo.
El General Agustín Pedro Justo había asumido la presidencia el 20 de febrero de 1932, año en que comenzó la Guerra del Chaco.
El Ejército boliviano contaba con el asesoramiento de expertos militares alemanes, con el General Kundt al mando, mientras que el Paraguay contaba con el apoyo de la Misión Militar Argentina.
El General Justo debió soportar infinidad de huelgas y protestas de todo tipo y estaba acosado por intentos revolucionarios por parte del Yrigoyenismo pero en sus planes estaba ayudar al Paraguay a ganar la guerra.
Laura Justo, la hermana del General estaba casada con el poderoso empresario argentino José Casado, uno de los dueños de la compañía Carlos Casado S.A. que tenían grandes inversiones en industrias y tierras en el Chaco Paraguayo.
Este posiblemente fue uno de los motivos por los que el Presidente Agustín P. Justo prefirió ayudar al Paraguay, pero sea como sea, a pesar de la difícil situación existente en la Argentina, el General Justo designó como Jefe de la Misión Militar Argentina en el Paraguay al Coronel Abraham Schweitzer,. considerado el mejor estratega del Ejército Argentino que, al mando de un selecto grupo de expertos militares asesoraron al Comandante del Ejército Paraguayo, General José Félix Estigarribia y a la plana mayor del Ejército Paraguayo.
La empresa argentina Carlos Casado S.A. puso su ferrocarril, su puerto y sus instalaciones industriales, en el Chaco Paraguayo, a disposición del Ejército del Paraguay para depósitos y transporte de tropas, alimentos, armas y todo tipo de provisiones bélicas.
Los obreros y operarios argentinos que trabajaban en Casado S.A., tanto en el ferrocarril como en los depósitos y en el puerto, también colaboraron en la descarga de los abastecimientos que desde la Argentina llegaban a Puerto Casado. Esto lo sabían bien los bolivianos por lo que éstos eran blancos peligrosos en los que los empresarios y obreros argentinos se jugaban la vida.
Mientras esto ocurría en el Paraguay, el Ministro Vicente Rivarola, a cargo de la Embajada del Paraguay en Buenos Aires se movía con habilidad y eficiencia para conseguir la mayor ayuda posible, tanto oficial como privada, para contribuir al éxito militar de su país enfrentando la gran dificultad de que el Gobierno Argentino no podía aparecer como partícipe activo en una guerra entre dos países amigos.
Una importante colaboración argentina fue la atención de miles de heridos en sus hospitales públicos y también en residencias particulares como por ejemplo en la pequeña ciudad de Clorinda donde la familia Hertelendy puso a disposición su gran casa convertida en hospital de campaña.
Vicente Rivarola, en Buenos Aires consiguió también una importantísima donación de dinero para solventar gastos de la guerra, aportado por la señora Regina Gaona de Oneto, una argentina hija del ex Presidente del Paraguay D. Juan Bautista Gaona, que había muerto poco antes de iniciada la guerra.
Don Juan B. Gaona, al que se le llamaba "Don Juan el JU$to" era un importante empresario paraguayo casado con la argentina Regina Corti, muy vinculado a las actividades financieras, industriales, comerciales y agropecuarias que en 1904 había sido el primer Presidente liberal del Paraguay, pero que no llegó a la Presidencia por ser liberal sino como resultado del "Pacto del Pilcomayo", un acuerdo pacificador entre colorados y liberales.
La mayor parte de los 12 hijos de Don Juan Bautista Gaona, algunos paraguayos y otros argentinos estaban radicados en Buenos Aires donde eran dueños de "Manufactura de Tabacos Piccardo Ltda. S.A." la fábrica de los famosos cigarrillos "43".
Los grandes depósitos de tabaco de esta empresa fueron utilizados para el acopio de alimentos, ropa, armas, camiones, etc. que eran enviados al Paraguay para la guerra, pero esto no es todo.
Como la Liga de las Naciones había declarado "país agresor" al Paraguay, era imposible obtener algún crédito para poder solventar los enormes gastos que la guerra exigía.
Fue Juan, otro de los hijos de Don Juan Bautista Gaona, quien generosamente comprometió su fortuna personal con la firma de un aval para que el Paraguay solucione su problema financiero.
Estos son algunos ejemplos de la existencia de héroes olvidados, ignorados y por lo tanto, desconocidos.
Fueron héroes anónimos que actuaban con absoluto desinterés, sólo por amor a la patria de sus antepasados.
En el caso de Juan Gaona (hijo), el Presidente Eusebio Ayala, en agradecimiento por la generosa ayuda que había dado al Paraguay en tan difíciles circunstancias, lo distinguió con la honorífica designación de Cónsul Honorario del Paraguay en Buenos Aires, pero unos años después, en contraposición a la generosidad argentina se puso en evidencia el resentimiento y desagradecimiento de uno de los más emblemáticos exponentes de la clase política paraguaya, cuando el General Alfredo Strossner asumió el Poder y ordenó que a Juan Gaona se le retire el pasaporte diplomático. No podía ser Cónsul Honorario del Paraguay en Buenos Aires pues era hijo de un liberal.
Esta fue una tonta e inútil agresión fruto de la ignorancia y poca calidad humana del gobernante, pero no fue la única muestra de resentimiento de una decadente clase política: pocos meses después de ganada la guerra y faltando sólo seis meses para finalizar el período constitucional, el coronel Rafael Franco, el mismo militar que en 1929 fracasó en el intento por derrocar al doctor José Patricio Guggiari, el 17 de febrero de 1936, con el apoyo del coronel Federico W. Smith derrocaron al "Presidente de la Victoria", doctor Eusebio Ayala quien junto con el General José Félix Estigarribia debieron sufrir la prisión y luego el destierro en la Argentina donde el ex Presidente continuó trabajando activamente por su país en la Cámara de Comercio Argentino-Paraguaya con sede en Buenos Aires donde residió hasta su muerte, en 1942.
Con el derrocamiento ,de este Presidente Constitucional terminó la serie de gobiernos liberales iniciada en 1904 y el Paraguay perdió las brillantes posibilidades de progreso y desarrollo despuéS de haber triunfado en la guerra más heroica y sangrienta del siglo XX en América Latina.
La ingratitud y el resentimiento de algunos gobernantes sin profundos principios éticos hacen olvidar a quienes desinteresada o heroicamente hicieron mucho por su Patria.
Con relación al libro "Chaco, sudor y sangre" escrito por Federico Funes, se puede leer en el sitio webwww.hangardigital.com.ar

1 comentario:

Publicar un comentario

La mayoría de los usuarios están comentando esto en facebook:

https://www.facebook.com/alparaguay

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...