Rio Tinto Alcan dijo el miércoles que planea invertir entre 3.500 millones y 4.000 millones de dólares en Paraguay, desde una estimación previa de 3.500 millones, para instalar la mayor planta de aluminio de la firma en el mundo.
En noviembre, la compañía había elevado el monto de la inversión proyectada de 2.500 millones a 3.500 millones de dólares, porque expandió la capacidad de producción de la fábrica a 674.000 toneladas.
"En este estadio es difícil pero diría que es entre 3.500 y 4.000 millones de dólares. Nosotros hablamos de 3.500 millones pero 4.000 sería el rango superior de la inversión", dijo Juan Pazos Romero, director de desarrollo de negocios para las Américas de la firma, en el Foro de Reuters sobre Inversión en América Latina.
La firma, una unidad de la minera global Rio Tinto, mantuvo su objetivo de iniciar la operación de la planta en el 2016, aunque el ejecutivo dijo que el cronograma era "muy exigente".
La compañía lleva gastados unos 5 millones de dólares en la iniciativa y tiene previsto emplear unos 100 millones antes de empezar la construcción de la fábrica en el 2014. El proyecto se mantendrá por al menos por unos 50 años, dijo Pazos.
La planta estaría ubicada en un radio de entre 30 a 50 kilómetros de Ciudad del Este o Encarnación, en el sureste del país, entre las dos grandes hidroeléctricas de las que el país es copropietario con Brasil y Argentina, agregó el ejecutivo.
La materia prima provendrá principalmente de Brasil, donde la firma hizo un descubrimiento importante de bauxita hace tres años y desarrolla un proyecto para extraerla.
NEGOCIACIONES
Para Paraguay, cuatro exportador mundial de soja y un importante productor regional de carne vacuna, el proyecto representa la mayor iniciativa del sector privado en su historia y la inversión más importante desde la construcción de las centrales Itaipú y Yacyretá hace más de dos décadas.
"El aluminio depende mucho de la energía y Paraguay tiene la característica de tener energía limpia y renovable y en cantidades suficientemente grandes para atraer una inversión de este tipo", dijo Pazos.
"Creemos que la fundición de aluminio es la mejor forma de aprovechar esta energía y esto coincide con el deseo del Gobierno de acelerar el crecimiento industrial", agregó.
Las negociaciones técnicas con el Gobierno llegaron a su fin en diciembre, para dar paso a conversaciones comerciales sobre el precio de la energía, los regímenes tributarios, la estabilidad jurídica y la necesidad de mejorar la infraestructura.
"Estamos esperando un precio competitivo (de la energía)", dijo Pazos y agregó que esperaba firmar preacuerdos sobre estas áreas en el transcurso de este año.
SEGURIDAD JURIDICA
Algunos proyectos naufragaron en el pasado en Paraguay por falta de seguridad jurídica, en un país famoso por sus escándalos de corrupción.
El Gobierno del presidente socialista Fernando Lugo, que asumió en el 2008, prometió poner más orden en la administración estatal pero muchos en el país creen que los cambios avanzan a ritmo lento.
Pazos dijo que la estabilidad jurídica era fundamental para dar seguridad a los inversionistas y que expertos legales analizaban la necesidad de contar con una ley que dé esas garantías.
"Este proyecto tiene la capacidad de transformar a Paraguay (...) porque atraerá a centenas de otras pequeñas, medianas y hasta grandes empresas", señaló.
"Estamos listos para discutir sobre las mejoras necesarias", sostuvo.
(Reporte de Daniela Desantis; Editado por César Illiano) - Reuters










Don Carlos Antonio López, abogado, era uno de los hombres más educados en el país. Hasta su consagración como cónsul, López, nacido en 1787, había vivido en una relativa oscuridad. Aunque el gobierno de López era similar al sistema del Difunto, su apariencia y las políticas eran bastante diferentes. En contraste con el Karaí Guazú que era delgado, López era muy obeso, un "gran mar de carne humana", como tal lo describió alguien conocido suyo. Don López era un dictador que quiso fundar una dinastía y administrar el Paraguay como un feudo personal. Francia se consideraba el primer ciudadano de un estado revolucionario, en cambio que López utilizó al todopoderoso estado legado por el proverbialmente honrado Francia para enriquecerse a él mismo y a su familia.
Menos riguroso que Francia, López alivió las restricciones en materia de comunicación con los extranjeros, propulsó exportaciones, invitó a médicos extranjeros, ingenieros e inversores a establecerse en su país y pagó por los estudios de estudiantes paraguayos en el extranjero. Él también envió a su hijo Francisco Solano a Europa con el objetivo de comprar armas además de instruirse.
Después de la caída de Rosas en 1852, López firmó un tratado con los victoriosos confederados argentinos en el cual se reconoció la independencia de Paraguay aunque los porteños nunca lo ratificaron. En este mismo año, López firmó tratados de amistad, comercio, y navegación con Francia y los Estados Unidos. No obstante, las crecientes tensiones con varios países, incluyendo los Estados Unidos, plagaron la segunda mitad del gobierno. Una vez los Estados Unidos enviaron una flotilla a las aguas paraguayas en una exitosa acción para exigir una compensación por un marinero americano que había sido muerto tres años atrás, en 1858.
Nacido en 1826, Francisco Solano López fue el segundo y último gobernante de la dinastía López. Tuvo una niñez acomodada lo cual prueba que su padre lo nombró único heredero de su mando y le dio las jinetas de brigadier general a la pasmosa edad de dieciocho años. Era un mujeriego insaciable y abundaban las historias de excesos crueles que cometía cuando una mujer tenía el valor para desairarlo. Su viaje a Europa en 1853 para comprar armas fue indudablemente la experiencia más importante de su vida; su estancia en París fue el punto de inflexión suyo. Allí, Solano López admiró las pompas y el charme del Imperio de Napoleón III.
Los modales parisinos de la Lynch marcaron una tendencia en la capital paraguaya y rápidamente ella se hizo de enemigos asimismo como de amigos. Madame Lynch le dio a Solano López cinco hijos. Se transformó en la hacendada más importante del país cuando Solano López le transfirió buenas partes del Paraguay y porciones de Brasil a su nombre durante la guerra pero no retuvo nada cuando la guerra terminó. Madame Lynch misma con abundantes lágrimas y desconsuelo infinito enterró a Solano López con sus propias manos después de la última batalla en 1870 y murió en la más espantosa miseria algunos años después en Europa.

































