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Hoy es el Día del Poeta Paraguayo - en honor a Natalicio Talavera

Natalicio Talavera
Natalicio Talavera, considerado el primer poeta paraguayo después de la independencia del Paraguay, en honor de quien fue constituido el día 11 de octubre, como día del Poeta Paraguayo. Sirvió a su patria como soldado y como corresponsal, siendo este su mayor logro, de la Guerra de la Triple Alianza, pionero también en el periodismo nacional.


Obras

Sus primeros ensayos los publicó en la revista “La Aurora”. Dejó como legado varios artículos, cuentos, novelas y una traducción del francés.
En 1958 publicó "Guerra del Paraguay", con el subtítulo “Natalicio Talavera”, libro de 137 páginas la cual contiene ilustraciones reproducidas de Cabichu’i.
Fue el primero en escribir la biografía del general Díaz, también en hacer comentarios al Tratado Secreto de la Triple Alianza publicados en “El Semanario”.
Ya en el siglo XX, varios autores de renombre se ocuparon del autor, tales como Ignacio A. Pane en su escrito “La intelectualidad paraguaya”, Juan E. O’Leary con “Natalicio Talavera”, y muchos otros quienes destacaron la efímera pero fecunda pluma.

A continuación un poema de Natalicio de María Talavera

A MI MADRE
Ya para mí no hay gloria
todo mi bien llevóse la cruel muerte;
triste recuerdo la fatal memoria
me pinta en los dolores de mi suerte;
pues la pasada historia
paréceme ilusión forjada en sueño;
y despertando del letal beleño
al golpe de la parca, furibundo,
atónito y lloroso considero,
que cual brilla el relámpago ligero,
así pasan las glorias de este mundo.

Cual pura rosa en mayo,
no bien brilla argentada
ya rueda deshojada
al golpe de aquilón,
así súbito rayo
de la parca homicida
cayó en su cara vida
y abrió mi corazón.

¿Quién podrá consolar mi aguda pena
cada vez que a mi vista dolorida
parezca objeto alguno que recuerde
la antes dichosa vida
que al dulce arrullo de mi madre amada
¿gocé? Mas ¿qué gocé? No gocé nada;
siempre ausencia, y eterno descontento
y sí algunos instantes de alegría
hurtarles pude a los sañudos hados.

¿Puede con el dolor ser comparado
qué siente en este trance el alma mía?
Nada respeta la segura airada
de la muerte cruel, ni la hermosura
ni la virtud preciada;
todo lo hunde en la tiniebla oscura
eterna, impenetrable;
que sólo al tiempo
descubrir es dable
por más que el hombre
escudriñar procura.

Veintiuno de octubre,
nunca, nunca pasarás
sin que llore el alma mía,
con tanta exaltación
como otro tiempo,
tiempo dichoso
"¡cuando Dios quería!"
me llenabas de júbilo y de gozo
y de fino placer y de alborozo
de mí, por ser el venturoso día...

Y ya no podré verte tan hermosa
cual la aurora risueña
y con faz halagüeña
cantar al son del arpa sonorosa,
ni brindar expresiva
por la salud del hijo a cada instante
y en tono alegre, con gentil semblante,
repetir cariñosa ¡viva! ¡viva!

Creada en el año 1858. Publicada en: Sinforiano Buzó Gómez, Índice de la poesía paraguaya (2a. ed.), Asunción-Buenos Aires, Indoamericana, 1952.

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