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La Historia del Paraguay en 20 capítulos - Hoy capítulo 15


El coloradismo se transformó en un insaciable, sanguinario y despiadado inquisidor; persiguiendo a todos los ciudadanos que no se sometían a las directivas e imposiciones del poder. La persecución fue implacable, salvaje, brutal. Los puestos de trabajo de las entidades públicas fueron copados, en ellos se introdujeron netamente personal afiliado a este partido. Convirtió toda la administración del país en un instrumento al servicio del mismo partido, se apoderó de las finanzas nacionales; que las usufructuaba en un desmedido e incontrolable antojo. A pesar de tener también conflictos internos, los fue superando rápidamente y aunque se alzaron voces de protesta en la sociedad, pronto fueron acalladas. Una virtud emergía de éste partido, que era el de capear cualquier conflicto con extraordinario éxito, tal que lenta pero inexorablemente se fue aferrando fuertemente al poder hasta nuestros días, con un ideario doctrinario ideológico que iba del social populismo al mismísimo fascismo puro.

Una de las consecuencias más terribles fue, a causa de esta persecución, la sangría de una importante porción de la población del país, que encontró refugio en los países vecinos, y lo que constituyó en la mayor hégira que conocería probablemente toda la América; con el consecuente desarraigo de una parte demasiado importante de la población de la nación, llegando a conformar actualmente un respetable y considerable sector social, en mayor medida en la vecina República Argentina, donde han aportado sus esfuerzos, trabajo y cultura. Debido a las circunstancias que sobrevinieron posteriormente, este éxodo fue y es constante, continuando hasta nuestros días, por motivos ya sean económicos, ya sean políticos.

En el año 1954, dentro del único partido autorizado y habilitado, que era el colorado, el general Alfredo Stroessner Matiauda, tomó el poder, golpe de estado mediante, defenestró al presidente de turno, también de su partido, y a partir de allí, gobernó y administró el país ininterrumpidamente hasta el año 1989, que fue desplazado del poder, por facciones de su mismo partido, con otro golpe de estado.

El régimen del general Stroessner que mediante un despiadado autoritarismo, con excesos y abusos del poder, se afianzó en el poder mediante elecciones fraguadas, con algunos partidos minoritarios, pagados y subvencionados por el propio régimen para que estos lo apuntalen y lo justifiquen, dándose una fachada de supuesto régimen democrático, siendo en su cruda realidad un sistema tiránico, dictatorial y despótico, donde no existían acepciones ideológicas si no la omnipresencia personal del dictador.

Uno de los pilares en que se basó el régimen stronista por tanto tiempo, fue el de la persecución implacable, tenaz y despiadada, a todo lo que osase oponerse a este, a sus actividades, dictámenes o designios, como así también, a quienes se atreviesen siquiera divulgar sus atropellos y arbitrariedades. Stroessner, aprovechando el clima hostil entre el Este y el Oeste, con sus cabezas visibles entre la NATO y el Pacto de Varsovia, aprovechó tácticamente estas circunstancias de la guerra fría, apelando a un rabioso anticomunismo, ganándose la complacencia y benevolencia de los países que se oponían a este sistema de gobierno.

Con la bendición de los Estados Unidos de Norteamérica y sus socios más cercanos de Occidente, dada la configuración mundial, por mucho tiempo hicieron la vista gorda a los abusos del poder, en pos de "cortar el avance del comunismo en América Latina", extendieron la venia a éste, con grandes préstamos monetarios, que abonado en estas concesiones; con un suave colchón financiero, se convirtió en uno de los dictadores más feroces que conoce la historia contemporánea del país, imponiendo la más despótica y férrea dictadura hasta ese entonces. Persiguiendo cualquier tipo de organización de cualquier índole, fin u objetivo.

Stroessner, embanderado con el anticomunismo, recorre los países de Occidente, solicitando en nombre de la patria, mantener y solventar el soporte económico para ella. Realmente su verdadera intención era el de seguir financiando los proyectos e intereses de su poderoso entorno. Es demasiada obvia la semejanza con actuales líderes africanos, ¿no?

Stroessner modificó la Constitución de la República según sus intereses, capricho y comodidad, a la medida de sus arbitrariedades; creando leyes represivas, permisivas y persecutorias, tal que exilió a grandes grupos de opositores, así como a intelectuales o trabajadores de la cultura. Sometió al país bajo su absolutismo total, tiránico y bestial.

Destruyó la base esencial de toda sociedad, que es la educación; a la cual manipuló, asfixió, y por último destrozó. En sus manos, la clase docente fue viendo decaer irremediablemente sus cualidades y destrezas. Impuso una nueva camada de maestros ineptos, de poca capacidad y jerarquía, sometidos a su vez a programas de enseñanza alienantes y vacíos de verdaderos contenidos.

La manipulación ideológica con fuerte concepción fascista, imponía a todo el país como, cualquier acontecimiento o suceso de la vida cotidiana, giraba en torno al régimen, más concretamente a la imagen y figura del "líder'; ya sean estas inauguraciones de cualquier índole, hazañas deportivas, o simples acontecimientos culturales. El sistema que presidía, creó e impuso una historia oficial propia.

Buscó figuras para mistificar como López y Bernardino Caballero, elevándolos a la categoría de héroes, afianzando y reforzando esto como base y sustento de su concepción totalitaria, y sobre los cuales giraba y gravitaba siempre su figura.

El mariscal Francisco Solano López, exaltado hasta el hastío como referente simbólico de la ideología fascista nacionalista; que conjuntamente con hazañas bélicas eran el eje doctrinario del sistema.

Afianzó el uso de la fuerza, de la delación, distribuyó por todo el territorio de la república cuerpos de soplones y espías. El control de la sociedad era absoluto. Asfixiante. Desesperante. Terrorífico. Estableció durante casi todo su mandato el estado de sitio, sin garantías constitucionales para todo ser humano que se encontrase dentro del territorio de la república.

Los puestos públicos de sanidad, de educación, policiales, militares, de administración fueron abarrotados por los leales a su gobierno, sin importar capacidad o idoneidad. Esto en esa cantidad de tiempo, de 40 años de manipulación, llevó al país a su total aniquilamiento moral. A su total ineptitud administrativa, convirtiéndolo en lo que es hasta hoy día, donde la administración pública se ha transformado en un coto cerrado, donde se desarrollan todo tipo de actos de corrupción, con absoluta y descarada impunidad, con delitos administrativos, corporativos y económicos, haciendo del país, un paraíso de la delincuencia nacional e internacional.

Un ejemplo de la sutil manipulación ideológica de las masas. Víctor Manuel Pecci, tenista, ante un logro deportivo, finalizada la competencia, debía ir a saludar a Stroessner, simbolizando que el logro deportivo era; debía ser dedicado a la figura del Presidente. Todo era extorsión y sometimiento. Todo giraba entorno a su persona, y el sistema que lo mantenía. (Gobierno, Partido y FF.AA., una perversa trilogía)

Mantuvo al cuerpo policial bajo sus directas órdenes, los transformó en un cuerpo de represión política. A estos, los mantuvo fanatizados, hambreados, con míseros sueldos, sin equipamientos mínimamente dignos para combatir la verdadera delincuencia; con poca formación ni destreza para descubrir los tremendos y graves ilícitos, como aquellos verdaderos delitos que su propio entorno cometía. Impuso la tortura, física y psicológica para perseguir a sus contrincantes y enemigos políticos, que correspondían a todos los espectros ideológicos y sociales, incluso miembros de su propio partido que se les oponían. Impuso en el país la delación, el soborno y la injuria. Así, actualmente, y bajo el imperio de lo que fue todo aquello, la corrupción, el prebendarismo, la incapacidad e ineptitud en los mandos y direcciones administrativas del estado, se enseñorean en el país, hecho que con todo el tiempo transcurrido es casi imposible cambiarlo en un lapso razonablemente corto. Se va a tener que esperar mucho tiempo para que el país resurja y salga del brete en que fue estancado.

Bajo el consentimiento irrestricto del régimen, el país se vio invadido por mafias tanto locales como extranjeras, que empleaban el país como base de operaciones para sus transacciones comerciales, nacionales e internacionales. Eran famosos los ex jerarcas nazis, los narcotraficantes, los delincuentes internacionales, que encontraron a Stroessner, un hombre de sangre teutona, un apoyo incondicional para escapar a los tribunales extranjeros que requerían de ellos. Así, la mafia, el tráfico y el comercio ilegal, la falsificación a escala industrial, y el narcotráfico se adueñaron y enseñorearon del país hasta nuestros días.

Algunos grupos de poder, creados y nacidos bajo el directo auspicio e influjo del régimen, mediante poderosos préstamos internacionales, que el mismo dictador lograba acceder gracias a su postura anticomunista; (la gran excusa para el sometimiento del país), desarrollaron emprendimientos de "progreso", donde hacer rutas, puentes, escuelas, hospitales, y otros "bienes sociales" para "el pueblo", les permitían dilapidar a estas facciones y sectores, fortunas exorbitantes sobre facturando todo lo que se hacía, incluso lo que no se hacía, o dejaba de hacer, que igual religiosamente se cobraban del erario público, o de los prestamos que graciosa y descabelladamente las entidades internacionales concedían en ese entonces. El nombre del dictador era ensalzado en cada acción u obra realizada, como atributo y capacidad de éste, en el manejo del país, alimentando y manteniendo con esto, la manipulación política e ideológica del pueblo a niveles que por mucho tiempo aún, el país lo va a seguir sufriendo y lamentando. Estas "obras de gobierno", endeudaron al país en cantidades monetarias extraordinarias, sin tener actualmente una valoración por lo menos aceptable de este despiadado e incontrolable despilfarro de dinero. Stroessner se empeño en la realización de grandes y gigantescas obras con los gobiernos de facto (gobiernos militares) de los países vecinos, prestos también para los negociados, como las represas hidroeléctricas, (Itaipú y Yacyretá), sin que el país actualmente, ni en un futuro medianamente cercano, tenga planificado el aprovechamiento de una mínima parte de esta extraordinaria producción energética, que en el primero de los casos ya lleva el tercio de vida útil. Se entregó bajo contratos desventajosos, a estos países vecinos, la venta del excedente de energía, a valores miserables, muy por debajo de su real valoración. Es más, millones de dólares fueron desviados a favor de los grupos corporativos que apoyados, respaldados, protegidos y asistidos por el sistema; en la actualidad constituyen poderosos factores de poder, que desestabilizan al país de acuerdo al juego de intereses que posean en el momento.

La ciudad de Puerto Presidente Stroessner, hoy Ciudad del Este, se convirtió en el centro de contrabando internacional más poderoso del subcontinente, llegando a tener un movimiento comercial tan extraordinario, igualados incluso al de grandes ciudades comerciales como Hong Kong o Miami. En esta ciudad, actualmente en decadente condición, debido a las disposiciones aduaneras de los países vecinos y a la concreción del Mercado Común, Mercosur, se realizaban todo tipo de transacciones. En ella se enclavaron poderosos e incontrolables grupos mafiosos, así como grandes carteles de traficantes, conformados en su mayoría por extranjeros, chinos, árabes y paisanos propios, dedicados en innumerables negocios sucios y fraudulentos, que mediante la comercialización a escala gigantesca de productos de contrabando, sin pagar franquicias, invadieron por décadas los mercados brasileños y argentinos, con productos de contrabando, reales o falsificados. Fueron billones de dólares en productos y mercaderías "permitidas" o prohibidas, como electrónicos, artículos de consumo, tráfico de drogas, de armas de guerra, de tráfico y trata de blancas, falsificaciones, copias, piratería comercial, etc.; que hicieron conjuntamente con la triangulación comercial "legal", se pudiese mantener en cierta medida desahogada las condiciones económicas internas del país; a pesar de la galopante anarquía económica reinante. El comercio ilegal venía desde la falsificación industrial de artículos de conocidas marcas como relojes, equipos electrónicos, informáticos, electrodomésticos, prendas de vestir, calzados, copias ilegales en cantidades gigantescas de discos compactos musicales, informáticos, películas, vídeos, etc., cuya distribución se ramificaba a todo el cono sur del subcontinente.

Esta coyuntural circunstancia de desahogo económico se debía al goteo significativo de este descomunal y gigantesco caudal de dinero, que nunca realmente ingreso al país, pero que en cierta medida cubría la angustiante carestía laboral del país, que conjuntamente con la construcción de la obra de Itaipú dieron en cierta medida el suficiente oxígeno al régimen, para desarrollar sus actos delictivos. Estos capitales que nunca ingresaron al país, fueron desviados a otros, como a los bancos caribeños o países tan benevolentes, complacientes y permisivos como el Paraguay, pero más seguros. El lavado de dólares, y las irregularidades cotidianas vividas en este descomunal e incontrolable mercado negro, ha hecho que, actualmente los gobiernos vecinos impongan a esta ciudad el merecido título de peligro latente en el área, debido a que también ella alberga a núcleos o grupos de terroristas fundamentalistas árabes, que ya realizaron varios actos y atentados en la Argentina, país con una fuerte emigración judía, blanco de sus actos criminales. Los ilícitos rayaron la bestialidad como la comercialización de niños donde el estado nunca tomaban los recaudos pertinentes de control y seguimiento, creando la consecuente concepción de la posible venta de éstos para su uso en transplantes de órganos humanos.

La "rosca" con que se mantenía y sobre el cual se apoyaba Stroessner básica y esencialmente se dedicaba a todo tipo de tráfico y comercio ilegal. Como ejemplo está el tráfico de armas de todo tipo, que el Paraguay hipotéticamente compraba para uso y empleo doméstico, pero se desviaba, y se suministraba a la República de Sudáfrica, que por motivos del asumido apartheid interno, (racismo), se le tenía prohibido comerciar internacionalmente. No existieron negocios que no tuviesen fuertes desvíos de fondos, y donde estuviesen implicados personeros del régimen. A aquellos inversores que no comulgaban o no estaban en contubernio con el régimen, sencillamente se los presionaba, se los extorsionaba hasta torcerlos, a costo de importantes sumas de dinero, o bien, al sometimiento irrestricto a los antojos impuestos. La clase empresarial debía estar completamente sometida, incluso debían rendir pleitesía y genuflexión, si no quería tomar otro destino.

Stroessner creó alrededor de sí, un cinturón de hierro conformado por militares comerciantes, que metidos en innumerables ilícitos, dilapidaban fortunas considerables e inimaginables; constituyendo ellos en el mayor y mejor soporte del tirano. Todo esto, sumió al país a la distorsión de los valores, a la postración, al atraso como constante, a su destrucción tanto moral como cultural. Productivamente, el país que esencialmente se dedicaba a esta fatídica triangulación comercial; se fue estancando, atrasando, destruyendo inexorablemente, anulando al individuo como ser individual, pensante, racional, vacío de convicciones y anhelos colectivos.

La herencia de este descalabro es sumamente pesada; existen en la actualidad, extensas zonas del país que no cuentan con rutas pavimentadas, con asistencia sanitaria, con asistencia educativa, con servicios básicos sanitarios. El país a sido reducido a una calidad de vida con confort mínimo, miserable en comparación a sus vecinos próximos.

Todo este despilfarro y abuso sin límites, llevaron el grado de retardo y retraso del país a un extremo avergonzante, donde la clase campesina, base y sustento de todo el engranaje económico del país, (Paraguay no dispone de otros tipos de riquezas como minerales o fábricas de producción tecnológica, excepto la hidroeléctrica), está entre los más retrasados en calidad y capacidad de producción. A excepción de las grandes corporaciones agrícolas, generalmente conformadas por poderosos grupos económicos extranjeros, no existen agricultores; si campesinos, de tierra adentro, mínimamente adaptados y aptos para producir con una capacidad apenas rentable; donde generalmente cada cual se maneja con criterios y usos ya desterrados, rudimentarios y desactualizados.

La asistencia gubernamental es desviada hacia sectores políticos partidarios, e incluso en la mayoría de los casos, sencillamente no se presta ningún apoyo. La calidad de vida de aquellos que tienen tierras es del de disponer de arados de madera o de hierro, estirados por bueyes, descalzos, con casas de adobe, y piso de tierra, donde aquel que logra ir a la escuela, es muy probable que no finalice sus estudios, por motivos económicos u otra incapacidad.

Para dimensionar el grado de afectación, se puede nombrar una de ellas, que es la falta de yodo, causa de beber aguas no tratadas, de tajamares o de pozos, que afecta la capacidad de raciocinio, o aquella como la parasitosis, o la triste incapacidad para por lo menos cubrir una esencial alimentación básica mínima, que obligan al niño, incluso a acompañar en las tareas agrícolas a sus padres como un hecho totalmente aceptado. Otra penuria que sufren los campesinos es la invasión indiscriminada de las tierras por grandes oleadas de colonos brasileños, que se apropiaron de extensas zonas de territorio fronterizo.

Actualmente la invasión cultural en el nordeste del país, llega hasta a más de 100 kilómetros de la frontera con la República Federativa del Brasil; tierras donde el Paraguay carece de control real, y donde se afianza en una proporción respetable de territorio nacional, la cultura y raigambre brasileña, perdiendo presencia en territorios que tácitamente están bajo patrocinio político extranjero.

El fin del déspota más antiguo del continente hasta entonces, 35 años, actualmente queda Fidel Castro en Cuba, (con 30 años en el poder en ese entonces), se inicia con las movilizaciones populares de gremios estudiantiles, de obreros y campesinos en la década de los 80. Siempre hubieron conatos de movilización durante su régimen; pero eran rápidamente acalladas con sanguinaria crueldad. Pero en esta década, las condiciones internacionales habían cambiado notablemente, y Los EE.UU. modificaron su política luego de los hechos de Iran, Chile, Argentina, Tailandia, Brasil, donde los dictadores con saña estaban causando estragos en la población. Los gremios, tímidamente primero, creaban centrales gremiales independientes del sistema que durante años los tenían sometidos, y ganaban de a poco las calles respaldados y protegidos por la clase eclesial. Así, entre los estudiantes, a la FUP, le surgía la FEUP, entre los obreros, a la CPT, les surgían la CUT y la CNT; y los campesinos creaban también centrales gremiales regionales que se iban pronunciando cada vez con mayor fuerza y organización. Sin olvidar que las fuerzas políticas proscritas, iban organizándose cada vez con mayor capacidad de convocatoria y de activismo real.

A esto, se sumó algo trascendental; se acentuaba repentinamente el debilitamiento del sistema, con la fractura del partido colorado, donde buscando lealtades irrestrictas, bendice el atraco perpetrado por un sector del partido, los militantes combatientes stronistas, desplazando a los tradicionalistas, el ala más ideológica y afín a los postulados del partido.

En una convención del partido colorado, en agosto de 1987, para elegir las nuevas autoridades, son bloqueados los accesos al local de la Junta de Gobierno, (nombre bastante sutil con suave olor fascista, confundiendo a la ciudadanía, como si fuera una institución gubernamental; siendo algo netamente político partidario).

Con una grosera maniobra política, asumen los militantes la dirección del partido. El sector colorado tradicionalista es irradiado de la cúpula y del entorno del dictador, perdiendo aquellos beneficios y las sustanciales ventajas económicas de que gozaban cuando tenían el poder partidario.

Una vez los militantes se afianzaron en el poder, ante la debilitada condición de salud del anciano dictador, impulsaron la figura del hijo del mismo para sucederlo. El teniente coronel de Aviación Gustavo Adolfo Stroessner Mora, que más bien era un próspero empresario a la sombra de su padre, que un militar activo, con una nula capacidad política. Esto perturbaba aún más a los altos mandos de las FF.AA. que veían un peligro creciente en esta imposición política, ya que Gustavo era aún muy joven en el escalafón militar, y todos aquellos que jerárquicamente estaban por encima de él, serían dados de baja paulatinamente hasta catapultarlo al fin, en lo más alto de la cúpula castrense. Esta llegó a ser otra causa más que desencadenaría la caída del siniestro y obsoleto régimen.

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